¿Qué le puede ocurrira un tomador de un seguro en un vehículo a nombre de una persona fallecida?

Un fallecido no habría de ser titular de un vehículo

Hay que partir de lo que afirma Carlos Lluch en una contestación en nuestra Comunidad de iAhorradores: “una persona fallecida carece de personalidad jurídica, de derechos (solo conserva el derecho al honor y a la memoria) y de obligaciones. Entre las cosas que no puede hacer es contratar, sostener o bien renovar un contrato. Igualmente retener la titularidad de un vehículo, por poner un ejemplo. Sus derechos y sus obligaciones han sido transferidos a sus herederos y/o legatarios. O bien de esta forma debería ser”. Por ende, los herederos o bien legatarios van a ser los encargados de administrar la titularidad del vehículo en el proceso de herencia. Van a deber aceptar la titularidad del vehículo y por ende asimismo van a deber efectuar el cambio de tomador del seguro.

Biblioteca Compañía aseguradora, en nuestra Comunidad de iAhorradores deja claro que “El seguro de autos debe alterarse al generarse el fallecimiento del tomador del seguro” (que en general va a ser el dueño del vehículo).
La recomendación de Antonio Galán, especialista en finanzas de iAhorro, es la de eludir conducir un vehículo que está en un proceso de herencia hasta el momento en que se hayan alterado la titularidad del vehículo y se haya gestionado un nuevo seguro con el nuevo titular y tomador.
¿Qué sucede en el caso de siniestro?

Y es que el inconveniente llega tanto cuando el tomador del seguro y titular del vehículo prosigue siendo la persona fallecida, como cuando el titular del vehículo prosiga siendo el fallecido si bien el tomador del seguro sea otro.

En el primero de los casos, si se circula con un vehículo a nombre de un fallecido y cuyo tomador del seguro asimismo es el fallecido y se tiene algún género de siniestro en el que por poner un ejemplo un tercero impacte con el vehículo, se debe proceder a la indemnización, mas en tanto que el titular del vehículo está fallecida, “no hay a quién indemnizar”, con lo que el vehículo quedaría dañado y sin posibilidad de indemnización.

Además de esto, si charlamos a nivel de la Dirección General de Tráfico, como afirma Carlos Lluch, “el titular del vehículo es el encargado de las sanciones si no existe identificación positiva del conductor que las comete”, con lo que de ser un vehículo multado a lo largo de su utilización sin precisar identificar al conductor en cuestión el vehículo registraría infracciones en el Registro de Automóviles y se expone a sanción (aparte de las multas en sí, que habrán de ser abonadas cuando se genere el cambio de titular) por no comunicar el cambio de dueño del vehículo.
¿Qué es lo que hay que hacer para mudar la titularidad del vehículo? ¿Y del seguro?

Para poder proceder al cambio de titularidad del vehículo por fallecimiento del dueño, primeramente hay que efectuar todas y cada una de las gestiones que derivan de la herencia de los recursos del dueño por medio de un notario con últimas voluntades y testamento en mano.

Además de esto, hay que asistir a la Dirección General de Tráfico, con cita anterior y pedir el cambio de titularidad a través del impreso oficial, abonar las tasas (cincuenta y cuatro euros y veintisiete euros en ciclomotores), aportar la declaración de heredero o bien últimas voluntades o el bloc de notas particional donde conste la adjudicación del vehículo, como aportar el impuesto de sucesiones. Es esencial decir que ya antes de pedir dicha titularidad, hay que abonar todas y cada una aquellas sanciones impuestas al vehículo que hayan sido anotadas en el Registro de Automóviles.

Para proceder al cambio de seguro, hay que ponerse en contacto con la aseguradora y informar del fallecimiento y efectuar un nuevo contrato de seguro con el nuevo tomador, cuyos peligros cambian y colateralmente asimismo lo va a hacer el coste.

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