Los turistas que son inquilinos necesitan seguro también

Los inquilinos turísticos -como cualquier otro inquilino- responden de los daños que ocasionen en el inmueble arrendado, a terceros, lindantes y en los elementos comunes del edificio. El alquiler turístico adquiere apogeo por el empleo de plataformas digitales, y esto no es impedimento a fin de que el inquilino a corto o bien largo plazo esté exento de aceptar peligros o bien provocar siniestros por acción o bien omisión.

Entre las responsabilidades que pueden afectar al inquilino o bien inquilino, la locativa, que le fuerza a contestar frente al dueño, es casi ignota aun para aquellos a quienes les suena el nombre, por el hecho de que ignoran que siendo usuarios de residencias en alquiler deben entregarlas en exactamente las mismas condiciones en las que las recibieron. Asimismo les afecta la responsabilidad civil extracontractual o bien aquiliana, por los posibles daños a terceros en el empleo de las instalaciones de semejantes residencias turísticas. En otras publicaciones en nuestro weblog hemos tratado este tema.

Es esencial que los jóvenes, que son usuarios mayoritarios de los alquileres turísticos, tomen conciencia de la relevancia de invertir en su seguridad, y en este sentido es muy ilustrativa una sentencia de la Audiencia Provincial de Cáceres, que condena a una inquilina a abonar los daños derivados del incendio de la sartén en su residencia.

Independientemente de que sean jóvenes o bien no, tanto los inquilinos turísticos que acceden a un alquiler eventual, como cualquier inquilino que va a contratar un alquiler estable o bien de temporada, debe subscribir un seguro de responsabilidad civil que responda de los posibles daños que puedan generarse a otro, por el empleo de una residencia en calidad de inquilino, usuario o bien usufructuario, conforme con lo establecido en el artículo mil novecientos dos del Código Civil. Es esencial apuntar que el artículo cuarenta y tres de la Ley del Contrato de seguro, la empresa de seguros está en su derecho a subrogarse para demandar al causante de los daños. Y no vale la disculpa de que el dueño tenga asegurada la residencia, y como los muebles no son míos, no debo asegurarlos.

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